
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.
La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.
Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana.
Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué.
Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia, la verdadera.
«Al Norte y al Sur, al Este y al Oeste, el hombre serrucha, con delirante entusiasmo, la rama donde está sentado.»
«Como Dios, el capitalismo tiene la mejor opinión sobre sí mismo, y no duda de su propia eternidad.» (“El desprecio como destino”, Ser como ellos, p. 109)
Con el dinero ocurre al revés que con las personas: cuanto más libre, peor.»
«Debo, luego soy.»
El desarrollo desarrolla la desigualdad.»
La realidad imita a la tele.»
Nos podrán quitar las flores, pero nunca la primavera.»
Mirá pibe. Si Beethoven hubiera nacido en Tacuarembó, hubiera llegado a ser director de la banda del pueblo.
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